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La adicción, ¡la herramienta más cara del mundo!.

La persona que tiene una adicción busca en los lugares equivocados, pero va detrás de algo muy importante, y no podemos permitirnos ignorar el significado de esa búsqueda”.

Deepak Chopra

 

Hace más de 10 años que me dedico al acompañamiento de procesos de deshabituación. Es más, fue con 14 años cuando supe que quería estudiar psicología para poder ayudar a personas que sufrían adicciones.Tras 10 años de ejercicio profesional nunca he dejado de aprender ni de maravillarme con la capacidad de cambio del ser humano y me considero una privilegiada por poder ver qué se esconde detrás de una adicción. Hoy comienzo con este post general e introductorio a cerca de las adicciones. Posteriormente iré ampliando con información específica.

Si somos capaces de mirar más allá de lo evidente la adicción nunca es el problema, es una consecuencia, un síntoma de un sufrimiento mucho más profundo, una herramienta para “afrontar” determinados aspectos y/o para evitar otros. De hecho, en numerosas ocasiones de lo que menos se habla en las sesiones suele ser de la conducta adictiva en sí, sino de qué hay detrás de la misma, su utilidad, qué mecanismos entran en juego para que se siga dando, etc.

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Las conductas adictivas, ¡un laberinto con múltiples salidas!

Sencillamente me convencí de que por algún misterioso motivo, yo era invulnerable y no me engancharía. Pero la adicción no negocia y poco a poco se fue extendiendo dentro de mí como la niebla”.

Eric Clapton

Como ya comentamos la semana pasada, realizar una conducta es una decisión, pero no lo es que esa conducta acabe convirtiéndose en una adicción. De este modo, ¿quién en su sano juicio decidiría desarrollar una adicción? Evidentemente la persona decide realizar esa conducta susceptible de poder convertirse en adictiva, pero el ser humano tenemos una gran confianza en nuestras capacidades. ¿Os suena esa frase de “yo controlo”? Como bien dice la cita de Eric Clapton, uno siempre piensa que no va a engancharse, que es más fuerte que todo eso. Pero la adicción no negocia, aparece paulatinamente y, cuando la persona se da cuenta, está metida en un laberinto, en el que no sabe cómo ha entrado y del que tampoco sabe salir.

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