Los gatos, esos grandes maestros de vida
El 2019 ha terminado y con él, un año de grandes aprendizajes. Ha habido momentos duros, de esfuerzo y de lucha, pero también de grandes descubrimientos, autoconocimiento y crecimiento personal. Uno de los grandes descubrimientos no sólo del año sino de mi vida, han sido las dos gatas que adopté: Tina y Katniss.
Yo nunca había sentido una conexión especial con los gatos, podría decir incluso que me daban miedo y me generaban desconfianza. Los tenía catalogados de animales ariscos y poco afectivos (nada más lejos de la realidad), lo cual me hacía no acercarme a ellos. Sin embargo, como todo en la vida, los gatos llegaron a mí cuando yo estuve preparada para ellos, para entenderlos, aprender de ellos, conocerlos y poder apreciar su belleza.
Ellas han sido mis grandes maestras de este 2019 por muchas razones. Por ello he querido dedicarles este post y sacar a relucir las bondades de convivir con estos grandiosos animales. Sería fantástico que pudiéramos extrapolar a nuestra vida muchas de las características que tienen. No sólo mejoraría nuestra salud mental sino también nuestra salud física y nuestra percepción de nosotros mismos, de los otros y del mundo.
¿Qué he aprendido de mis gatas? 
El arte de disfrutar
Tienen una capacidad para estar en el momento presente que les hace disfrutar al máximo de lo que están haciendo en ese momento. Cuando las miro noto cómo están presentes al máximo y cómo pueden notar todas las sensaciones. Si observas a un gato verás que siempre intenta generar o autogenerarse situaciones placenteras. Buscan activamente el placer y el bienestar y cuando lo consiguen, lo disfrutan plenamente.
La capacidad de cuidarse
Todos los días los gatos guardan varios momentos para su autocuidado. En su caso consiste en limpiarse y, en ocasiones, limpiar a sus iguales. En muchas ocasiones he podido comprobar como los momentos de autocuidado de mis gatas coinciden (incluso si están en habitaciones separadas) y como disfrutan limpiándose y cuidándose la una a la otra.
¿Cuántos momentos de autocuidado nos dedicamos al día? Desgraciadamente cada ves menos y más rápido. Mis gatas me han enseñado a parar, a guardarme momentos para mí, cuidarme y también cuidar de las personas que son importantes para mí.
La habilidad para poner límites
Creo que esta habilidad es de las que más me impactó. Los gatos son auténticos maestros a la hora de poner límites. Saben cuando quieren o no quieren algo y no tienen problema en ponerle al otro un límite. Es sorprendente la naturalidad a la hora de establecer el límite pero también a la hora de recibirlo. Se entiendo todo perfectamente y, a diferencia de esa gran habilidad del ser humano de tomarlo todo personalmente, en los gatos esto no aparece.
Qué positivo sería para nuestras relaciones y para nuestro desarrollo personal y autoestima, poder poner límites saludables sin sentir culpa, vergüenza, remordimientos, tener que justificarnos, etc. Simplemente poner esos límites desde el autorespeto y el autoconocimiento, como una manera de mejorar la calidad de la relación.
El arte de amar
Los gatos tienen una gran capacidad para amar, sólo que la muestran cuando quieren, como quieren y con quien quieren. Son libres en el acto de amar y se autorespetan de una manera increíble. No confían en todo el mundo a la primera de cambio, sino que observan, analizan y dejan actuar también a su instinto. Con todos estos ingredientes, entonces deciden si esa persona es merecedora de su afecto y su tiempo. Aún así, darán ese afecto cuando sientan que quieren hacerlo y respetando sus tiempos en cada momento. Amar es un acto de libertad y una decisión personal, y mis gatas me lo han enseñado cada día.
Qué gran aprendizaje ha sido esto para mí. Me ha enseñado a autoregularme, a autorespetarme, a elegir a qué personas les doy mi afecto y amor y en qué momento me apetece y en qué otro no. Todo ello sintiéndome libre y con el derecho de decidir. ¡Qué gran sensación!
A expresar emociones
Los gatos son muy expresivos y no se privan de comunicarnos cómo se sienten en cada momento, ya sean emociones agradable so desagradables. El ronroneo y el masaje son dos de las herramientas que utilizan para expresar que están a gusto, que les gusta tu presencia y/o tus caricias y que quieren estar cerca de ti. Es asombroso como parecen entender lo necesario que es expresar nuestros sentires para que el otro pueda regular su conducta hacia nosotros, para hacernos entender y que nos puedan ayudar en un momento determinado y como sana expresión de cómo nos sentimos en cada momento.
Mis gatas me han enseñado a ser más consciente aún de mis estados emocionales y a comunicarlos para poder regularme, regular mis interacciones con el entorno, pedir ayuda o simplemente ventilar. He perfeccionado la capacidad de expresar mis emociones agradables, tanto hacia mí misma como hacia los demás y/o el entorno, como la capacidad de expresar mis emociones y sentires desagradables.
El arte de jugar y divertirse
Si algo he aprendido de mis gatas durante este año es la gran capacidad para el juego que tienen. Les encanta entretenerse persiguiendo cosas, persiguiéndose entre ellas y jugar a juegos de atención y rapidez. Cualquier cosa puede ser un divertimento para ellas: una bolita de papel albal, un cordelito o una pelotita.
Qué importante es no perder la capacidad de jugar como adultos, de reírnos de la vida y de disfrutar cada paso del camino. El juego nos ayuda a ser más creativos, a reír y a conectar con nuestro niño interior y, estas habilidades, nos permiten tener una mayor salud emocional.
La habilidad de contemplar e investigar con curiosidad.
Los gatos son muy curioso y les gusta investigar y, aunque también son miedoso y suelen estar alerta, no por ello dejan de investigar. Investigan con sumo cuidado y delicadeza, se toman su tiempo para acercarse y analizar qué es aquello que tienen delante. Incluso cuando algo les ha producido un susto grande (como un ruido o un golpe), en primer lugar se alejan de ello, pero posteriormente siempre vuelven a investigarlo.
Qué gran aprendizaje nos reflejan aquí estos sabios animales. El miedo es necesario, pero aún así, no dejes de investigar, de acercarte de a poquitos a las cosas que te dan miedo. Curiosea, investiga y prueba a acercarte a diferentes cosas, situaciones y personas, nunca sabes lo que va a poder abrirse ante ti! Tómate tu tiempo y tu espacio, pero hazlo. Practicar una curiosidad sana e inteligente puede ser muy positivo para tu vida diaria.
El arte de descansar, relajarse y practicar el no hacer nada. 
Si algo les agradezco a mis gatas es el gran regalo que me han hecho de aprender a descansar y no hacer nada. Los gatos disfrutan de momentos de contemplación absoluta, pueden pasarse oras al sol observando lo que les rodea, durmiendo o relajándose. Qué gran habilidad! Simplemente el estar cerca de ellas, poder acariciarlas y descansar un rato en el sofá siendo consciente de tu respiración o escuchando los sonidos del entorno, es más que terapéutico y necesario.
Cuánto puedes aprender observando a un gato. Te animo a que te permitas unos minutos al día, por pocos que sean, para contemplar el mundo, desconectar la mente, relajarte y descansar. Practicar el arte de no hacer nada es necesario para la toma de decisiones, la creatividad y el bienestar general físico y psicológico.
A defender el terreno.
Los gatos no suelen atacarse porque sí. No son animales belicosos, pero sí saben defender lo que consideran suyo, su terreno, su espacio. Defender lo que consideramos que nos pertenece o merecemos es un derecho. Sacara a nuestra guerrera o guerrero para defender lo que nos pertenece es lícito, saludable y empoderador. No es necesario estar siempre luchando, pero sí cuando es necesario.
He aprendido esta capacidad de mis gatas, observándolas. Es maravilloso ver cómo defienden su espacio cuando alguien quiere importunarlas o “robarles” lo que ellas han conseguido en primer lugar. No es necesariamente un ataque violento, sólo hace falta una mirada o un pequeño gesto para marcar un límite y que el otro respete. Sólo en caso de que el otro no entienda el mensaje, considerarán pasar a un ataque más explícito.
Aprendamos a defendernos cuando es necesario y a luchar por lo que queremos conseguir.
A Respetar los tiempos personales.
Qué importante es respetar los tiempos personales propios y ajenos. Mis gatas me han enseñado esto durante este año. Más no tiene porqué ser mejor, sino que a veces puede resultar invasivo. Mis gatas me han enseñado a respetar los tiempos personales, a no avasallar, a dejar que el otro venga a ti también, a que el otro tiene derecho a su espacio y que eso no es un rechazo hacia ti y a que generar un vínculo requiere tiempo, cariño, amor, confianza, aceptación del otro, respeto, comprensión y espacio.
Si aportas esos ingredientes a una relación, de seguro aumentarás las probabilidades de que sea fructífera, además de sentir una mayor libertad, autoestima y bienestar personal.
Beneficios de convivir con un gato
Acariciar gatos reduce los niveles de cortisol (hormona relacionada con el estrés). Se cree, también, que el contacto físico con gatos incrementa en humanos la producción de ondas tetha cerebrales, que habitualmente se producen en estados de relajación y calma profunda.
Inspiran emociones positivas
Los gatos son animales muy divertidos y con un punto de locura y espontaneidad que seguro te brindarán momentos de risas. Una encuesta realizada a 7000 personas en 2015 indicó que ver vídeos o fotografías de gatos suponía un incremento en las emociones positivas (felicidad, esperanza…) de la persona que los visualizaba, así como un aumento de sus niveles de energía.
Tras observar varios felinos domésticos y salvajes, se ha comprobado que el ronroneo se produce a una frecuencia de entre 20 y 140 Hz, siendo lo más habitual una frecuencia de 20-50 Hz en gatos domésticos. Parece ser que esta vibración sonora estimula la curación de tejidos, especialmente en lesiones que afectan a tendones y músculos. Asimismo, reduce el dolor y ayuda a incrementar la densidad ósea.
Protegen el corazón
Convivir con mascotas se ha asociado con la disminución del estrés, la reducción de la presión sanguínea y, por lo tanto, menor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Se ha podido comprobar que las personas que habían convivido con gatos tenían menor riesgo de sufrir infarto de miocardio que los que no vivían con felinos.
Convivir con gatos reduce la ansiedad y es una ayuda extraordinaria para las personas que conviven con una depresión. La relajación de acariciar a un gato en tu regazo no sólo apacigua tu estrés. Se sabe que esa compañía tangible mejora el estado de ánimo y sirve como distracción positiva. Más allá de su compañía, las mascotas contribuyen a seguir una rutina, mantener la responsabilidad y la actividad social en personas con problemas de depresión y ansiedad.
Mejora de la Salud general
Evidentemente, la reducción del estrés, el aumento de la relajación y la tranquilidad, el amor que das y recibes y el efecto calmante y regenerador que ofrecen los gatos de manera general, aumenta la salud general. En un estudio llevado a cabo con casi un centenar de participantes, resultó que durante el primer mes tras la adquisición de una mascota (perro o gato), las personas daban puntuaciones mejores en un cuestionario de salud general comparado con las personas que no tenían mascota. En las personas con mascota hubo una reducción significativa en la incidencia de problemas de salud menores durante este periodo.
Función terapéutica en personas con Trastornos del Espectro Autista 
El contacto físico con las mascotas incrementa los niveles de oxitocina, una hormona que está vinculada con el establecimiento de relaciones sociales, hormonona que estaría en niveles menores en niños con trastornos del espectro autista, según diversos estudios.
Se ha comprobado que el incremento de niveles de oxitocina disminuye las conductas repetitivas y mejora la habilidad de evaluar el significado emotivo de la entonación al hablar. Por otra parte, otro estudio reveló que los niños con trastornos del espectro autista que tenían mascota se sentían más tranquilos y se relacionaban con mayor facilidad.
Ponga un gato en su vida
Si aún estabas dudando espero que después de este post te decidas a adoptar uno o dos gatitos o gatitas. Serán unos grandes maestros y compañeros de vida. Los gatos son animales mágicos y espirituales, que dan mucho amor y realmente piden muy poco a cambio. Adoptar un gato es un acto maravilloso y todos las enseñanzas y el amor que recibiréis a cambio, no tienen precio.











