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¡Tú no eres tu trastorno mental!

En el examen de la enfermedad ganamos sabiduría sobre la anatomía, la fisiología y la biología. En el examen de la persona con enfermedad mental, ganamos sabiduría sobre la vida“.

Oliver Sacks

Tú no eres tu trastorno. Cuántas veces habré dicho esto en terapia, y no me canso de decirlo. Esta semana una de las personas con las que hago terapia trajo una foto de un mural que había visto en su universidad con la frase “tú no eres tu enfermedad mental”. Le hizo gracia la foto porque fue algo de lo que habíamos hablado en las primeras sesiones juntos, y le caló. Todo ello vino a colación de algo que habíamos estado hablando en la sesión. Esta persona me contaba cómo le duele que la gente utilice palabras como “bipolar” de una manera arbitraria y peyorativa para referirse a personas con una personalidad muy cambiante.

Esto nos dio para reflexionar largo y tendido sobre el desconocimiento por parte de la gente del mal uso que se hace de términos psiquiátrico y psicológicos. Ya después en casa, seguí pensando en todo esto y me di cuenta de que, normalmente, este uso arbitrario y con un cariz negativo, lo utilizamos con términos referidos a problemas de salud mental o trastornos psicológicos y/o neurológicos, pero no tanto para enfermedades físicas. Incluso pude ver que un pasado (y alguna vez actualmente cuando estoy en piloto automático) yo misma he podido llegar a utilizar expresiones poco acertadas. Leer más

La difícil tarea de elegirse

«Aquel que lo piensa mucho antes de tomar una decisión, se pasará toda su vida sostenido en un solo pie»

-Proverbio Chino-

Estas semanas no sabía muy bien qué escribir, estaba bloqueada. Sin embargo, cuando abrí los ojos pude ver tanto en mí como en otras personas cercanas a mí, elecciones personales tan difíciles de realizar como necesarias para el bienestar, la paz interior y la coherencia existencial. Me dije que esto era de lo que tenía que hablar esta semana: el acto de priorizarse, de elegirse.

Qué difícil es ponerse uno mismo primero de la lista. Reflexionando me di cuenta que parte de esa dificultad viene dada por la educación y las creencias instauradas al rededor del concepto de que pensar en uno mismo es ser egoísta. Cuántas veces habremos oído eso de que el que piensa en sí mismo es egoísta. Al menos en la cultura española ha primado la idea de que aunque fuera dañino para uno mismo, si era buena para los demás había que hacerlo. Hemos vivido más en el aparentar y sufrir por dentro que en el establecimiento sano de límites y el autocuidado. Evidentemente esto marca una cultura y una educación, con sus consiguientes creencias bien arraigadas, las cuales pueden resultar limitantes y muy dañinas para el bienestar de la población.

¿Cuál sería desde mi punto de vista la principal diferencia entre priorizarme y ser egoísta? Priorizarme es ser consciente de que mi bienestar es esencial para poder estar a gusto con uno mismo y por lo tanto primordial para estar a gusto con los demás y relacionarnos desde la autenticidad y la plena libertad. Es cierto que al priorizarme yo se derivan consecuencias que para otra persona pueden no ser de su agrado, pero en mi decisión no está el perjuicio de los demás, sino mi bienestar y mi coherencia personal.

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